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Proyecto Aguiluchos a vista de Follower, por Saúl Arranz.

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Llegaba el 7 de mayo de 2019, y muchos Followers voluntarios acudían a la sede de SEO/BirdLife en Madrid para asistir a la charla inaugural,interesados en saber qué pasaba con el aguilucho cenizo. Era el inicio de un proyecto que nos iba a embaucar y maravillar a todas y todos.

EL PROTAGONISTA

El aguilucho cenizo (Circus pygargus) es un ave rapaz de tamaño mediano y muy estilizada. Machos y hembras presentan un marcado dimorfismo sexual en plumaje, siendo el macho de un color gris claro con las plumas primarias oscuras, mientras que la hembra es más pardusca. El joven es similar a la hembra, pero mucho menos rayado en las partes inferiores, que resultan de un color pardo rojizo muy intenso.

Macho de aguilucho cenizo (Circus pygargus)

Es una especie migradora invernante en el África subsahariana, propia de extensiones abiertas con escasa cobertura vegetal. Su alimentación se fundamenta sobre todo en micromamíferos como topillos y ratones, pero también lagartijas y numerosos insectos. En España es nidificante en zonas de cultivo de cereal, sobre todo trigo y cebada. Aquí es donde aparece el problema, pues la cosecha del cereal se solapa con la puesta y eclosión de los huevos, por lo que la principal amenaza recae en las potentes cuchillas de las cosechadoras, que arrasan sin piedad los nidos y los polluelos.

 

NUESTRA LABOR
Primer objetivo: buscar nidos en los campos aún sin cosechar

Para ello, nos dividimos en grupos de varias personas, y con silla, sombrilla, telescopio, prismáticos en mano y agua, mucha agua (o cerveza), nos plantamos en el punto de observación previamente asignado a otear el horizonte en busca de aguiluchos durante dos horas. Esta era la tarea más dura pues muchos días ni siquiera vimos un solo aguilucho, y el tremendo calor no ayudaba.

Detección de nidos de aguiluchos

Pero no nos dábamos por vencidos; ni siquiera la mayor tormenta del verano en Segovia pudo con nosotros (bueno, con algunos sí que pudo). Cuando veíamos que una hembra se posaba en mitad del campo de cereal, comenzaba a hervir el entusiasmo, pues su comportamiento nos llevaría directamente al nido. Una vez fijado el telescopio en ese punto, llamábamos a Jorge Remacha, integrante del grupo de SEO/Segovia, que acudía para intentar entrar y localizar el nido a pie por dentro del campo, mientras el resto tratábamos de guiarle con la ayuda de un walkietalkie. Muchas veces se trataba de una falsa alarma, lo cual desesperaba; pero afortunadamente, otras veces sí se trataba del nido, el cual georreferenciábamos para poder localizarlo y hacer un correcto seguimiento. Ya estábamos preparados para el siguiente paso.

Nido con huevos de aguilucho

Nido con pollo de aguilucho

 

Segundo objetivo: vallar los nidos

De nada servía localizarlos si después no eran protegidos de alguna manera. Este era el punto más importante, pues gracias al cercado de los nidos, los agricultores podrían evitar pasar por encima de ellos. Tratamos de cubrir una extensión de vallado suficiente para asegurarnos de la protección del nido, incluso para depredadores como los zorros o jabalíes. Igual de importante era la concienciación y el apoyo que mostrasen los propios agricultores en aras de compatibilizar la actividad agrícola con la conservación de la biodiversidad, por lo que la comunicación cordial con ellos y la educación ambiental cobran mucha relevancia en este aspecto. Además, los agricultores serán compensados económicamente por cada nido que dejen sin destruir en sus campos. Como anécdota, logramos localizar y proteger varios nidos con polluelos gracias a que el agricultor mientras cosechaba pudo verlos a tiempo, y tuvo la delicadeza de avisarnos.

Vallado de nido

 

Tercer objetivo: anillamiento de polluelos

Durante los vallados, pudimos presenciar a las pequeñas y adorables crías. Era un momento entrañable, ya que cada uno de los voluntarios iba a poder tener en sus manos a estas bolas con plumas, y garras… que hacían algún que otro estropicio en el brazo. Allí en mitad de los cultivos, Jorge Remacha procedía al anillamiento y toma de datos de los pollos para poder llevar a cabo su seguimiento.

CONCLUSIONES

Puedo decir en nombre de todos los voluntarios que hemos participado en este proyecto que ninguno pensábamos cuánto nos iba a marcar. Entre todos hemos conseguido proteger una de las especies más emblemáticas de la península Ibérica. Todo en un ambiente de confianza y respeto entre voluntarios y coordinadores.

En este viaje de varios meses han participado muchas personas de diferentes regiones y con distintas aspiraciones, pero todas compartiendo el amor a la naturaleza y las ganas de conservar nuestra rica biodiversidad. Los conceptos teóricos están bien presentes en nuestras mentes, pero se quedan cojos si no se ponen en práctica. Este proyecto, dentro del programa LIFE Followers organizado por SEO, nos ha brindado la oportunidad de salir al campo a actuar, a mancharnos las manos para conocer y proteger in situ los ecosistemas, una ardua tarea que muchas veces queda olvidada en las cotidianas vidas de las personas.

En total, el grupo local SEO-Segovia localizó 65 nidos, logrando salvar a tiempo 50. Las 26 personas voluntarias del proyecto LIFE Followers colaboraron con la causa localizando 11 nidos y ayudando a vallar 6 de ellos. Gracias a toda nuestra labor, estos pequeños podrán vivir felices y comer perdices… o, más bien topillos y ratoncillos.

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